martes, 16 de marzo de 2010

PENSAMIENTOS TERREMOTEADOS Y TSUNAMISADOS

He estado recibiendo escuchando muchos pensamientos y análisis referidos a las causas y efectos del Terremoto del 27-F. Algunos quieren saber porque nos pasan estas cosas, apelando al carácter divino del tema, porque dios nos manda estas cosas. Otros pretenden relacionar esto con otro tipo de hechos que tienen que ver con el Clima. Es interesante la variedad de teorías e hipótesis que se elaboran para convivir con esto. Sin embargo, no puedo referirme a ninguno de ellos en especial, porque no domino esos temas. Me referiré mejor a las ideas y pensamientos que se me vienen.

Uno de los hechos que más me llamó la atención después de estos movimientos, es que nuestra idiosincrasia organizativa estuvo presente desde el inicio de esto. Escuchar la radio y sentir la cantidad de contradicciones e ideas vagas para definir lo que era o no era un Tsunami me muestra lo que ha sido nuestra cultura post dictadura, que es disfrazar las cosas y no decirlas por su nombre. Hecho que el país viene escuchando siempre de los medios de comunicación masiva. Si lo relacionamos con las últimas elecciones, donde se nos hablo de conceptos nunca definidos como cambio y seguridad, tan ambiguos y con cero contenidos explícitos, podemos concluir que nos acostumbramos a no definir las cosas. Y en la vida diaria de cada uno también está presente este fenómeno, cuando cultivamos relaciones poco sinceras, donde se ocultan muchas cosas, que terminar explotándonos en la cara algunas veces, donde no decimos lo que sentimos.

Otra de las cosas que se rompen y sucumben con estos fenómenos de la naturaleza, son los mitos creados en torno a nuestro país. Que somos los más desarrollados de Latinoamérica, que somos súper organizados y que nuestras fuerzas armadas son súper profesionales. Todo se lo llevo el Tsunami. NO tenemos ninguna organización para estos temas. Somos vulnerables debido a nuestras características geográficas y nuestras fuerzas armadas se han preparado en todo este tiempo más para la guerra que para el apoyo a civiles en estas circunstancias. De nada sirvieron los F-16 o los submarinos Scorpens. Además, la demora en aceptar la ayuda internacional no se comprende mucho.

Lo que también nos muestra esta catástrofe, es lo profundamente bien aceitado que está el modelo económico imperante. En efecto, las respuestas a la crisis fueron desde un estado reducido al mínimo cuya imagen más representativa es ver al ministro de economía reunido con los dos representantes de las cadenas de supermercados más grandes del país ‘comprándoles ’ las mercaderías para llevarlas a los damnificados, claro al precio que ellos pusieron. Otro hecho en términos de una ausencia del aparato estatal es que los sectores estratégicos como las comunicaciones, las carreteras, la electricidad y el agua, que están en manos privadas, funcionaron con ese criterio. A quienes manejan estos sectores no les importa tener tecnología y aplicar procesos de calidad, lo que les interesa es rentabilidad. En consecuencia, con todas estas limitantes tiene que operar el estado, sin ninguna herramienta para intervenir a privados y aplicar criterios de interés social, en momentos de catástrofes. Pero con una FFAA represivas que no permitirán que se violente la propiedad privada, bueno cierta propiedad privada.

Otro caso que vengo viendo desde el principio es que hay muchas zonas donde la ayuda no llega. Así como lo escribo, lo he escuchado de un sin fin de lugares. Queda claro que un país que se cree jaguar ha quedado sometido como un gatito muy sumiso a las leyes del mercado. En este contexto hasta la Teletón es funcional. Después de una semana desastrosa en términos de respuesta organizativa (sin comunicaciones, sin luz, sin agua, sin acceso a los lugares más afectados, con saqueos, con acaparamiento y desabastecimiento junto a los mitos que ellos encarnan) aparece este programa que nos pasa por solidaridad la caridad. El abuso a las personas es tremendo, son los que ponen la mayor cooperación y actúan con muchas solidaridad y junto a estos aparecen los grandes conglomerados económicos que terminan dando ‘caridad’, porque lo que ellos dan en comparación a lo que reciben es tan poco, pero acá se pasa por alto esto. Y terminamos todos felices creyéndonos los campeones de la solidaridad, y que nadie en el mundo es como nosotros. Y en esto no quiero que se mal entienda, la gente acá es muy solidaria o trata de serlo, pero en otras partes de mundo frente a estos hechos hay gente solidaria, esto no es privativo de los chilenos, está presente en mucha gente y nosotros mismos lo hemos sentido ahora cuando recibimos la cooperación de otros países. Ahora no puedo decir lo mismo en términos de grandes empresas o grupos económicos, que dan un poquito de caridad, después lo descuentan de impuestos y que decir cuando le van a subir el impuesto a sus ganancias (que son muchas), eso no se acepta simplemente, para eso tienen sus senadores para tapar estos proyectos ‘desubicados’.

Otro tema que se me viene a la cabeza ahora es la fragilidad energética de este país. Se han hecho inversiones gigantescas, sin respeto por el medio ambiente, en términos de generación de energía eléctrica y hay otros proyectos en carpeta. Sin embargo la vulnerabilidad del sistema es tal que nosotros mismos hemos sido testigos de esto.

Estos hechos me hacen sentir que estamos tan atomizados, que no hemos construido una idea de país, hace mucho tiempo. Toda la estructura de este país está sostenida en grupos económicos que aplican criterios de rentabilidad para hacer las cosas. El corolario mayor de esto, son edificios nuevos cayéndose a pedazos, frente a construcciones de hasta más de 40 años que resistieron muy bien. Acá se jugó con el futuro de las personas y, está por verse, si quienes lo hicieron pagaran por ello. El estado aplicará la misma fuerza e implacabilidad a estos empresarios que la que usará contra quienes saquearon. Yo no justifico los saqueos, pero tampoco los voy a limitar a quienes se llevan un LCD o un plasma, también son saqueadores de nuestros bolsillos y de nuestras esperanzas quienes construyen de forma criminal.

En consecuencia, lo que se viene tiene una mezcla extraña. Hay elementos de psicosis colectiva con lo que tendremos que convivir, y creo que también se relacionan con el estado de strees en que ha estado inmersa la sociedad chilena los últimos años. En efecto, Santiago es de las ciudades del mundo con mayores niveles de stress. Cualquiera que vive acá lo siente en el día a día.

Quizá estos fenómenos de la naturaleza son como un poema. Creo que la Tierra que es fuente de vida, también es un ser vivo. Y tiene estas reacciones como cuando un animal es incomodado. Hace rato que le venimos haciendo demasiado daño a nuestro planeta y a nuestros semejantes, sin conexión con el cosmos y con la naturaleza de nuestro planeta. En este sentido creo que estos hechos nos dan una señal clara que tenemos que hacernos cargo de nuestro medio y que tenemos el desafío de convertirnos en protagonistas de los hechos para dejar de ser víctimas. Debemos de volver a nuestras fuentes, nuestros antepasados que nos dejaron muchos legados hoy no tiene cabida en nuestros criterios de vida. Tendremos que hacerle un espacio para hacer más viable el futuro.

La Tierra escribe su poesía con sangre cierto, pero la sangre siempre está en la poesía. Y sobretodo el hecho que sea poesía es porque la Tierra lo que nos quiere decir lo siente desde sus entrañas. Es nuestra casa y tenemos que cuidarla. La soberbia tecnológica y cibernética siempre quedara sometida a ella. Hay un llamado a la humildad, no como sinónimo de sumisión, sino como agente de transformación profunda. De una de esas transformaciones quiero hablar, el terremoto y Tsunami logró algo que habíamos perdido en todos estos años de jaguar mal terminado, mirar al vecino, al otro del día a día, con el que quizá nunca cruzamos palabras. Y no sólo eso, sino construir y sentir con ellos. Lo vulnerable que somos es un mensaje de humildad frente a la vida. En nosotros como grupo debemos cultivar el afecto y el cariño para poder reclamar y protestar por los abusos a que nos hemos sometido. Estas energías serán tan necesarias hoy en día para hacer frente a tantos intereses corporativos. Como decía un amigo, desde un pensamiento positivo hasta un movilizarse positivo. Me quedo con esta frase para el futuro: “Solo el amor convierte el milagro en barro”.

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